Todos la miden a unos 300,000 km por segundo, por rápido que se muevan.
La luz rebota entre dos espejos. Cada ida y vuelta es un tictac.
Desde el suelo, la luz recorre entre los espejos un trayecto más largo e inclinado.
Diminuto a velocidades cotidianas, y aun así los satélites GPS deben corregirlo.