La gravedad la tira hacia dentro. El calor de la fusión de su núcleo empuja hacia fuera.
En estrellas mucho más masivas que el Sol, el núcleo se aplasta y el resto explota.
Dentro del horizonte de sucesos, la gravedad es tan intensa que nada logra salir.
Comprimido así, incluso el Sol se volvería un agujero negro.